jueves 26 de noviembre de 2009

¡Oh!

Es verdad... Tengo un Blog.

lunes 17 de agosto de 2009

El Capitán Alberto en: El Puerto de Halifax

En una fría mañana de espesa neblina el Capitán Alberto se encontraba de pie en la proa de la Belle Cheveauxrouge mirando hacia donde estaría el horizonte (si le fuera posible verlo). La nave se encontraba en aguas profundas, a dos días y una noche de las costas de la Nueva Escocia. “Casi puedo oír las gaitas de Halifax tocando una triste melodía en la taberna de granito del viejo Roy McDonald” –Comentó el Capitán al Primer Oficial Santiago Moctezuma- El Primer Oficial comentó a su vez “Pero también tocarán los violines las alegres tonadas que calientan los corazones de los hombres después de semanas en la mar. No olvide que habremos de mostrar nuestro respeto al buen Patty Murphy en la vieja cervecería de Alexander Keith’s, alcalde y cervecero maestro de la ciudad. Será una fiesta para recordar de buena música, camaradería y tarros de cerveza que se derraman por la alegría de la fiesta en tierra firme, mi Capitán. Los hombres tienen días hablando de esa fiesta y es lo que los mantiene despiertos en las largas noches del otoño en este gris Atlántico norte. ” El Capitán Alberto parecía escuchar atentamente al Primer Oficial, pero su mirada seguía perdida en la neblina, casi como si pudiera ver a través de ella. Tras un largo silencio después de las palabras del Primer Oficial, este decidió dirigirse una vez más al Capitán. “¿No cree usted Capitán que es un buen destino para un marinero cansado y con frío, después de tantos días en la mar sin el amor de la mujer ni la alegría de la taberna?” Tras una corta pausa el Capitán giró lentamente sobre sus talones manteniendo su cara hacia la popa de la nave. Finalmente trajo su mirada hacia el Primer Oficial Santiago Moctezuma y respondió simplemente con una sonrisa muy discreta “Aye”

domingo 9 de agosto de 2009

Fue entonces que sucedió

-¿Qué sucedió?
-Lo inesperado.
-
-Acabo de tener deja vú.
-Eso también fue inesperado.

sábado 8 de agosto de 2009

Relato del camino, dos vacas, naranjos y una pipa encendida

Camino a San Jacinto de la Peña, estacioné el carro para estirar las piernas y descansar un poco después de conducir por cinco horas seguidas. Sin saberlo, me había estacionado sobre una verde colina con una agradable vista hacia un valle igualmente verde. Así que después de dar unos cuantos estirones y practicar un par de posturas de yoga, preparé la pipa y la encendí. Una vez que tuve abundante humo saliendo de mi boca y de la cazoleta, miré a mi alrededor buscando el mejor lugar para sentarme a fumar y mirar hacia el valle. Dicho espacio resultó ser debajo de un frondoso árbol de, no-me-pregunten-qué-tipo, que me dio una buena sentadera, refugio contra el sol y un excelente soporte para la espalda. Mi mente entonces se alejó del propósito de mi viaje, de preguntarme la distancia a la siguiente gasolinera, de los problemas que había dejado atrás en Ortigo. Repentinamente noté un par de vacas que se encontraban en medio del valle. Se trataba de la típica vaca que encuentras comúnmente en los anuncios de la ciudad: blanca con manchas negras o viceversa. Estaban ahí, sin hacer nada, ni siquiera comiendo del abundante pasto verde; sólo estaban ahí paradas mirando en mi dirección (o al menos eso me pareció). Me pregunté dónde tomarían agua, pero luego volví a preocuparme sobre su no-hacer. No hacían nada en aquel momento y, no es que sea un experto en ganado vacuno pero, me pareció que no les preocupaba no estar ocupadas en ese momento. Por un segundo las creí estatuas simbólicas de la ganadería en la región, pero entonces vi a una de ellas mover un poco la cabeza, la que se encontraba más cercana a mí; probablemente sacudiéndose algún insecto. Más allá de estas vacas semi paralizadas, hacia lo que pensaba sería el sur, se encontraba un campo con naranjos. Los árboles estaban cargados de esferas anaranjadas, pero no pude ver a nadie recogiéndolas. Me pregunté cómo sería la vida de un naranjo porque, estamos de acuerdo que las plantas son seres vivos pero, su vida es tan inmóvil que no puedo siquiera imaginarme cómo sería su conciencia ¿Tendrán las plantas percepción de sí mismas? Una brisa arrojó el humo de la pipa a mis ojos y me sacó de toda aquella reflexión inútil. Volví entonces a simplemente disfrutar mi pipa y la brisa fresca en mi cara. Como de la nada, apareció entonces una nube con una muy ligera llovizna. Me gusta la llovizna, así que sentí que podría quedarme ahí un buen par de horas simplemente fumando y ver llover. Quizás los budistas, Ishayas y demás no están tan locos con su meditación. Creo que puedo agarrarle el gusto, pero no tanto como a la pipa o una taza de espresso con crema. Si fuera de otra manera no me llamaría José Santiago. La llovizna duró unos cinco minutos. Apagué mi pipa, me sacudí los pantalones y seguí el viaje. Llegué a San Jacinto de la Peña como a las siete de la tarde. Fue hasta entonces que recordé una vez más el propósito del viaje. ¡Ja!

miércoles 5 de agosto de 2009

Pérez en: La mente no para

Antes de salir de casa le comenté a Romelia que estaba considerando comprar un par de zapatos nuevos porque los que tenía me los había dado mi papá y eran dos números más grandes. Ella, con tono de enfado, me dijo que ya se lo había dicho muchas veces y que mejor debería concentrarme en pagar el recibo de la luz a tiempo porque ella no pensaba volver a quedarse sin ver la telenovela (La vez anterior tuvo que pedirle de favor a Juana Estela, la vecina, que la dejara verla con ella). Le dije que los zapatos eran importantes, pero ya no me peló.

Juana Estela hace empanadas en su casa. Cuando salí de la casa me llegó el olor a recién horneado de empanadas de cerveza. En ocasiones corremos con suerte y nos regala una media docena, pero normalmente hay que irlas a comprar a la tienda de abarrotes donde las lleva a vender. Son de tres por doce pesos o una por cinco. Si me alcanza siempre compro la docena, si no me aguanto las ganas; sobre todo cuando ya hace rato que pasó la quincena.

Últimamente me he sentido cansado; como agotado siempre, y no sé por qué sea. Creo que ni una docena completa de empanadas de cerveza me darían energía. ¡Ni recién horneadas! Ahora menos compradas en la tienda de abarrotes de Aquiles. Lo que me recuerda que en esa tienda hubo una ocasión que pensé que había visto a Cristian Castro, pero no era. En el momento me dio pena hablarle para revisar, pero luego le pregunté a Aquiles y me dijo que no era; que era uno de los nietos de Doña Remy. Yo no lo conocía porque no vive en Hermosillo. Aquiles dijo que vivía en el otro lado con su mamá y que su papá hacía buen rato que los había dejado. Creo que ese día compré tortillas de maíz y unos tamales dulces de elote.

Siempre he considerado una pregunta fascinante qué tipo de tamal de elote es mejor: el dulce, o el de chile verde con queso. Ambos son muy buenos, pero yo puedo pasarme horas y horas cambiando de opinión; prefiriendo un rato los dulces y más tarde los de rajas. Y así me voy saboreándome un tipo de tamal y luego el otro. Pero aquí entre nós, problablemente lo mejor sea tener ambos en el plato y de preferencia doraditos, recalentados en el comal. Mire se me hace agua la boca nomás de pensarlo. Cómo me gustaría que Romelia hiciera tamales de elote. Pero hay dos problemas que eviten que eso suceda: primero, sólo le gustan los tamales de carne; y segundo, dice que le da mucha hueva hacerlos y que prefiere comprarlos con Aquiles. También se rehusa a hornear empanadas de cerveza y, dice además, que es un desperdicio usar cerveza así. Por si se lo pregunta, ella prefiere la caguama bien helada en la hielera y de ahí estarle echando a su vasito de poquitos para que no se le caliente. Yo no tomo, pero de vez en cuando se me antoja un vaso de tepache.

¡Cómo hace calor! ¡Qué barbaro! Pero hace poco encontré una sombrita por la calle junto al parque y ahí me quedé bien agusto y eso que eran como las once del día. Eso sí que corría una brisita fresca que ayudó, pero pienso que más que nada fue la sombra del árbol. Sólo que no sé qué tipo de árbol era ni cuánto podrá medir, ni qué altura tenga, ni nada. Nomás es un árbol que da muy buena sombra. Lo único que no me gustó es que había cerca charco y no me daba ganas verlo. Por eso me volteé para otro lado y entonces sí estuve bien agusto. Además que para ese lado veía el Oxxo y toda la gente que entraba y salía. Me gusta ver a la gente entrar y salir y andar. La gente es bien entretenida de ver. Los animales no tanto, pero a veces sí. La gente me gusta ver a mí e imaginarme qué hacen o cómo se llaman "Esa debe llamarse Rosa" -Pienso, por ejemplo- o "Ese tiene cara de mecánico embustero" Y así ese tipo de cosas.

A lo mejor la gente me ve y se pregunta cómo me llamo. A lo mejor ni me notan, pero yo a ellos sí. Yo me llamo Arturo Fabián Pérez García, pero casi todo mundo me conoce como Pérez y me dice Pérez. Romelia me dice Pérez; en la chamba me dicen Pérez. Mi amá me dice "mijito" pero cuando se enoja me grita "¡Pérez hijo de la chingada!" No sé por qué me grita así si es mi mamá, pero así me grita a veces. Al rato se le quita y ya soy su mijito otra vez (aunque ya esté grande y casado y con cuatro hijos y tres perros y toda la cosa).

Algunos me critican por andar en camión, pero la mera verdad es que no hay cosa más entretenida. Créame, a uno que le gusta ver gente, le gusta andar en el camión. Es cierto que a veces hace mucho calor y hay que estar esperando, y a veces se llena mucho y hay que ir parado, y cosas así. Pero son sacrificios pequeños. Lo que en realidad importa es ver el espéctaculo humano del diario. He visto muchas cosas raras en los camiones, y una vez hasta me asaltaron y me quisieron robar el reloj, pero no me dejé. Con todo y que me pusieron una navaja en las costillas de alguna manera saqué los huevos para forcejear, levantarme y salirme del camión en la siguiente parada. ¡Qué madre! El único reloj que con trabajos me regaló Romelia y para que me lo quite un cabrón por sus huevos. ¡Ni madres! Esas cosas me molestan, pero es mejor dejarlas pasar. Eso sí, con la fatiga que me cargo quien sabe si tendría las energías para escaparme del ladrón. A tal grado he llegado que hasta me da flojera caminar a la parada del camión, y eso siempre lo he disfrutado con todo y el calorón.

No me acuerdo a cuánto están los tamales de elote en que Aquiles. Nomás llegue la quincena iré a comprar una media docena y también una docena de empanadas.

¿Dónde dejaría el recibo de la luz?

Pérez y Arbutus en: ¿Por qué la mente no para?

-Maestro ¿Por qué mi mente no se detiene?
-¿A qué te refieres padawan Pérez?
-Es que... Pienso pendejada tras pendejada y una lleva a la otra, y la otra a la siguiente, y la siguiente de vuelta la una y esa me lleva a la cuarta, y a veces se encima una con otra y... La cosa es que no puedo parar esos pensamientos. Siempre estoy pensando algo. ¿Estoy mal de la cabeza?
-Claro que no, estimado padawan Pérez. Eso es normal, pero no es lo ideal.
-¿Qué es lo ideal, venerable maestro Arbutus?
-Lo ideal es que puedas controlar tus pensamientos. Verás... Tu mente es tan sólo un instrumento de tu cuerpo, y tú debes controlar ese instrumento, no él a ti.
-ajá... Sí... Pero los pensamientos nomás vienen, pues... Maestro.
-No podrás tener una mente silenciosa de inmediato, padawan Pérez. Será gradualmente, pero lo más importante para empezar es que te hagas conciente de que tus pensamientos están fuera de control. Esto ya lo has logrado. Has logrado observar tu mente.
-Observar mi mente, sí... ¿Ahora qué?... Maestro.
-Ahora debes intentar no engancharte en esos pensamientos. Simplemente date cuenta de que es un pensamiento más y déjalo ir. No te involucres emocionalmente con ese pensamiento. Si lo haces bien el pensamiento se irá y no te molestará más. Esto requiere práctica y mucha meditación.
-Cómo qué tanta, maestro.
-Unas 8 horas diarias durante un año y ya estarás viendo mejoría. Puedes empezar ahora mismo.
-Ah caray... ¿Puedo pensarlo, maestro?
-¿Tú qué crees?
-Ah pos no... JAJAJA
-JAJAJAJA

domingo 2 de agosto de 2009

Conversaciones Extraterrestres Parte 6382-X7 Volúmen VI

-Oltoi Kwai Gilabann, terrícola. Mi nombre es Ffffffff y vengo en paz.
-Fffff, de dónde vienes?
-Oltoi Kwai Gilabann es nuestro saludo. Vengo del planeta juricutoitoitoi tai. Nuestro líder, el gran ¡Plt!, me ha enviado en una misión para enseñarles maravillosas cosas, pero aún no me has saludado y eso es una actitud hostil. Nuestro líder "Plt!" estará muy decepcionado.
-Oltoi Kwai Gilabann.
-¡NO!
-Pido disculpas ¿no?
-Debes responder "Oltoi Gilabannnn"
-¡Ah!
-Intentémoslo de nuevo. Oltoi Kwai Gilabann, terrícola.
-Oltoi Gilabannnn.
-Aahh.... Gilaban ban Esto concluye nuestro saludo.
-Muy bien. Agradezco la bienvenida que me das. Sat nam me
-No sé cómo responder a eso, terrícola de nombre Tango Bravo. Fffffff conoce poco de su cultura.
-Puedes responder igual: Sat nam, con tus manos en mudra de oración y bajando la cabeza un poco.
-Disculpa Terrícola Tango Bravo, pero es la hora de mi transformación.
-¿Puedo presenciarla?
-Será un honor Serás la primera terrícola en presenciar tal acto Debo transformarme en Jjjjjjj. Ffffffffffjfjfjfjfjfjfjfjjjjjjjjj. Está listo Ahora puedes llamarme Jjjjjj.
-Jjjjjjj.
-¡¡¡Jurucutoi! jurucutoi! jurucutoitoi!!!
-¿Qué dices Jjjjjjj?
-Pido disculpas por mi estornudo, terrícola Tango Bravo. Creo que es al aire terrestre.
-No hay problema, mientras tu baba no sea venenosa.
-No mientras sea un Jjjjjjj.
-Menos mal.
-Pero lo era cuando era un Fffffff.
-Pues agradezco tu transformación.
-Es inevitable Somos una especie en constante cambio. Por ahora permaneceré como Jjjjj Es más seguro. Pero después me transformaré en ¡Prrrrrrt!
-Ohh.
-Finalmente llegaré a transformarme en ¡Plt!, momento para el cual, el gran ¡Plt! se habrá transformado en "Om" y no cambiará más.
-Ahh veo que la palabra sagrada es universal.
-En verdad lo es. En nuestro lenguaje también se usa para decir "madre buena que me trajiste a este mundo como un pequeño "joijoi" Noté que antes me confundiste con un warma Pero los warmas tienen numbres y no nombres Es decir, tienen nombres numéricos. y comen humanos. Nosotros sólo comemos piedras.
-Querido Jjjjjj debo irme!
-Entonces debemos decir "¡Bolnisi Boi!"
-Bolnisi Boi!
-Abur

Warma

Un warma es un extraterrestre que come humanos vivos. Conocí uno hace unos meses y dijo llamarse Warma-0458. Era bastante agradable, a no ser por eso de alimentarse de humanos vivos.

Extraterrestre y Robot en: Presentación

[Escrito en colaboración con Juls the alien]

R: ¡prrrt prrrt!
E: ¡Wooooooooo, terrícola!
R: Mis partes son terrícolas, sí. Al menos todas las que tengo registradas ¿Eres tú un... warma?
E: No, no. No soy una come hombres. Al menos no los Sábados.
R: Oh... ¿Qué eres? ¿Debo saludarte con "Oltoi Kwai Gilabann"?
E: No, no. Hablo español. Soy de los Titiku del pico de Orizaba. Soy segunda generación de una nave que se estrelló en el pico y causó las condiciones perfectas para que mis familiares pudieran quedarse ahí. Soy más bien Jarocha.
R: ¿Los Titiku jarochos del pico de Orizaba? No se encuentran en mis registros de disco duro.
E: Nací en el pico de Orizaba pero mi raza es Titiku.
R: ¿Cual es tu nombre, representante de los Titiku del pico de Orizaba?
E: Siloh
R: Hola Siloh. Mi nombre es "9" y soy de Hermosillo, Sonora. Bzzz. Si lo prefieres puedes llamarme 3x3 ¿De dónde vino la nave de tus ancestros, Siloh?
E: Vino del planeta 36564 C.P.30695. Y sí prefiero llamarte 3x3. En el pico de Orizaba si tu nombre sólo tiene un caracter, es porque no estas completamente formado aún. Veo que tú ya te has formado; no completamente pero estás en camino. Unas cuantas piezas más y una afinadita y creo que estarás listo.
R: Creo que voy por buen camino. Siloh.
E: Bueno, eso está por verse.
R: Si lo prefieres puedes también llamarme 3x3x1 Si no lo prefieres, no.
E: No forcemos las cosas 3x3
R: Mi favorito es 3x3. También puede escribirse así "Tresportrés" y entonces parece un nombre francés. Y es la pronunciación francesa la que prefiero, con la escritura numérica.
E: Trepougtrésss.
R: Eso suena como si un escupitajo y un estornudo hubieran tenido un hijo bastardo. Eso no me agrada.
E: Puedo mejorarlo. ¡Tgrepougtréss!
R: Eso suena color verde con algo de café y tiene una textura desagradable.
E: Sí. Es como un champignon aguado.
R. Dejémoslo así. Siloh. Alguna vez conocí a un Nolah. ¿No te parece eso curioso? Es como... "Siloh compré pero Nolah vi para dárselo" ¡BZZZ! ¡BZZZ!
E: Sí, muy curioso. Como cuando hay un francés y un Sueco en la misma fiesta.
R: Oohh... ¿Qué sucede cuando hay un francés y un sueco en la misma fiesta? ¡¡¿Qué sucede cuando hay un francés y un sueco en la misma fiesta?!! [Buscando en Google] [Google no encuentra nada relevante]. %%("#) 01001001 ¡BZZ!
E: No sucede nada, ese es el punto. Siloh y Nolah tienen tanto que ver como un francés y un sueco.
R: Oh... Yo no lo creo. Pienso que el secreto del Universo está en detalles como esos. Aunque... No estoy completamente seguro si el Universo tiene un secreto. Los humanos parecen estar convencidos de que sí lo hay. Piensan que si lo encuentran serán felices. Tampoco he podido descifrar el secreto de Victoria. Los humanos tampoco lo saben, excepto Victoria. Pero creo que viven felices con el misterio. Además, dado que tan categóricamente aseveras que no sucede nada cuando un francés y un sueco se encuentran en la misma fiesta, creo que deberíamos hacer una fiesta y experimetar invitando a un francés y a un sueco para ver qué sucede. Podría tomar medidas detalladas acerca de las sutiles variaciones que se desarrollen. Por supuesto será necesario tener fiestas control en las que no existan ni franceses ni suecos. También podríamos invitar a alguien que se llame Nolah.
Todo estará bien siempre y cuando no creemos un hoyo negro; sin embargo por seguridad creo que deberíamos utilizar lentes protectores y casco.
E: Dudo que nos ayuden los cascos.
R: La seguridad es primero, Siloh del Pico de Orizaba.
E: Tienes razón, pero prefiero no encontrarme con un hoyo negro
R: Eso sí. BZZZ

Rincón Zen

Sucedió ayer por la tarde en uno de los lugares más inesperados: un verdadero momento de quietud en el parque Aqua Fantástico en Hermosillo. Ahí, en el gigantesco chapoteadero junto a la alberca con olas, entre los niños menores de 6 años, los toboganes, las resbaladeras y las mamás de los niños menores de seis años; encontré una gran regadera con forma de hongo bajo la cual me senté. Eran aproximadamente las seis y media de la tarde y el sol ya bajaba, tiñendo el cielo de naranja. Por instantes corría una brisa suave que me refrescaba con el agua que caía de la cima del hongo, haciendo el sonido de lluvia; una lluvia tranquila. Al sentarme ahí todo empezó a desaparecer lentamente: los juegos, los niños, el ruido del motor de la alberca con olas, los papá de los niños, la música... y no quedó nada más que... ¿El ser? (¿Podrá ser?)Por ahí muy cerca, Pablo hacía bucitos. Estaba feliz. Yo también.

lunes 18 de mayo de 2009

Nuff ughtaggh ightum

"Nuff ughtaggh ightum!!!" Que en la isla de Aghgh-ppt quiere decir "¡La tuya, pendejo!"
y es una respuesta común al insulto "gulagh ektum grrrgh mulkhenn humpagh!!!" que significa "Tu mamá debió alimentarte con leche de camello"

Es poco cortés insultar a la gente, aún en la isla de Aghgh-ppt.

Huh!!

"¿Quiere usted decir que no hay que romper la bóveda celeste para salir al espacio de día? ¡Increíble! Pero dígame ¿Dónde encontrará usted una resortera lo suficientemente grande?"

"En realidad pensé en usar un tirabichis"

"¡Fantástico!"

Previously on Arbutusland...

Antes era azul con negro, pero últimamente soy más verde con blanco.
FIN.

Así lo dijo Arbutus

Pensé y pensé y pensé y pensé y pensé y trabajé y trabajé y pensé y pensé y esperé y pensé y trabajé y pensé y esperé. Y cuando me detuve... Pude disfrutar de ser.

¿Sabía usted?

Nadie sabe lo que nadie sabe pero aún así... Es.