viernes 14 de noviembre de 2008

Brokespine Mountain Parte I

-Venerable Maestro Arbutus Vor, guardían del blanco árbol de la sabiduría. (Llamó el aprendiz Juan José Renexio mientras intentaba recuperar el aliento tras subir a la cima de la montaña)
-Dime Juan José ¿Qué es tan urgente que interrumpes mi meditación en la cima de la montaña?
-Ah, no sabía que estaba meditando.
-No importa ya ¿Qué puedo hacer por ti?
-Ya se me olvidó...
-Oh que la...
-¡Ah sí!... Le traje una cobija que le mandó Shikinanda, que porque dice que ya está haciendo frío.
-Entrégamela. Te agragezco que la hayas traído. Agradece también a Shikinanda de mi parte por enviarla.

(En ese momento un viento helado empezó a soplar y nubes grises cubrieron el cielo. Poco después una fuerte nevada tomó al Maestro Arbutus y a J.J. Renexio por sorpresa. Rápidamente, ambos huyeron hacia una cercana cueva y se refugiaron ahí. Sin leña ni fuego, tuvieron que compartir la cobija que Shikinanda había envíado para no morir de frío).

-Maestro... Creo que moriremos congelados.

-No te preocupes Juan José. Bajo la cobija especial de Shikinanda el calor de nuestros cuerpos nos mantendrá calientes.

-Es que, Maestro... Se me mojó la ropa con la nieve y aún siento mucho frío.

-Habrá que sacárnosla de inmediato. También mi túnica está mojada.

(Una vez que ambos se quitaron sus ropas volvieron a juntarse bajo la cobija especial de Shikinanda)

-Oiga Maestro... No sabía que fuera usted tan velludo.

-Sí... Es de familia. Ehem... Qué suave que es esta cobija ¿eh? En verdad acaricia la piel.

-Sí, muy suave Maestro. Pero yo aún siento frío. Creo que no sobreviviremos.

-No te preocupes Juan José. Había olvidado que en mi bolso siempre cargo una botella del rón negro del Capitán Alberto. Dejé mi bolso por ahí... porque no me lo pasas... Eso es, por ahí... agáchate ahí... ¡Eso! Ahí está.

(El Maestro y Juan José bebieron la botella de rón del Capitán Alberto)

¿Qué sucederá? ¿Sobrevivirán el Maestro y su peor aprendiz al terrible frío de la montaña o moriran congelados? ¿Conocerá el Maestro alguna otra forma de combatir el frío? No deje de leer la Parte II de esta congelante historia.